El museo Vázquez Díaz inaugura esta tarde la exposición permanente de Antonio Romero Alcaide

El museo Vázquez Día de Nerva inaugura esta misma tarde a partir de las 20:00 horas la exposición de pintura de la Colección Familiar de Antonio Romero Alcaide que permanecerá en depósito en el centro de arte moderno y contemporáneo de la localidad minera para su exposición de forma permanente.

 

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Según informa Juan A. Hipólito para Onda Minera RTV Nerva y Huelva Información, la obra magna del conocido pintor de la mina ya se expuso con anterioridad en el museo hace cuatro años. Ahora saldrá nuevamente del estudio en el que empezó a crearla a finales de la década de los ’70 del siglo pasado para quedarse definitivamente en el museo, junto a los más grandes de la pintura local.

 

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Casi un centenar de obras, como referente del patrimonio cultural minero, permite admirar su obra a través del proceso productivo minero con una lectura completa de sus dibujos y pinturas, desde los Sistemas de Explotación (galería, pozos, cortas) hasta los Aspectos Sociales y Etnografía (huelgas, oficios, costumbres); pasando por los Elementos de Extracción (malacates, castilletes y canales); Sistemas de Beneficio (cementaciones, teleras, fundiciones); Maquinaria e Instalaciones Metalúrgicas Auxiliares (hornos, chimeneas, fuelles); Elementos de Transporte (ferrocarril, puentes, túneles); y Otras Instalaciones (centrales eléctricas, talleres, viviendas).

 

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Alcaide en el estudio de su casa. Foto: Familiar

 

Pintor de oficio por excelencia, Alcaide recoge en esta magna obra el quehacer diario basado en el conocimiento artesanal de lo que es la pintura. Se fabricaba sus lienzos a base de telas y colas para conseguir con ello los matices que caracterizaba su obra y que serían imposibles con lienzos de comercio, además de asegurar en extremo la perfecta conservación de tonos con el paso del tiempo.

 

Antonio Romero Alcaide (Nerva, 1929-2009) fue uno de los alumnos más aventajados de la Escuela de Bellas Artes de Nerva que dirigía Manuel Fontenla. Autor clásico, como el mismo se definía, gustaba de las obras de Velázquez, Goya y Soroya. También pasó por la Santa Cruz de Tenerife, donde estudió la modalidad de dibujo.

 

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En cuanto a las técnicas empleadas en la confección de sus obras, Alcaide utilizaba principalmente la sanguina y el carboncillo, y una técnica mixta mezcla de aguada, ceras pastel y tintas con la que conseguía unas texturas pictóricas que resaltaban sus dibujos, y por supuesto en óleo, con el que consigue calidades de color con olor a mina.
Salvo algunas apreciaciones sobre su forma de pintar y las técnicas empleadas, casi todos los expertos coinciden en resaltar su humildad, el orden y confort de la estancia en la que trabajaba, y su deseo de no exponer al público porque era enemigo del protagonismo, aunque las puertas de su estudio-museo siempre estaban abiertas para todo aquel que deseara conocer su obra.

 

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Testimonios:

M.J. Florencio, 1988
“los mineros antiguos, aquellos que llevan más de treinta años en Riotinto, se emocionan al ver plasmado sobre el lienzo ferrocarriles, talleres, fundiciones o fábricas, que por falta de visión de futuro de la compañía, ya no existen, pero en los que ellos han dejado gran parte de sus vidas. Estos mineros van mostrando a sus hijos cómo eran en sus tiempos el paisaje de Filón Sur , o Naya, o la fundición Bessemer y se limitan a decirles: “aquí trabajó tu padre”.
Lo que menos importa –con ser importante- de la exposición del centenar de cuadros, dibujos, planos y fotografías de Antonio Romero Alcaide es la técnica: que haya óleos, acuarelas, aguadas… El gran valor de la muestra del pintor de Nerva es que recupera la Memoria Histórica de la Cuenca Minera, que nos retrae en el tiempo de las teleras, cuando cada hombre se movía entre aquellas pilas de mineral humeante había dos niños o dos mujeres, o un niño y una mujer; nos retrotrae a los guardiñas de la compañía inglesa con sus tercerolas cargadas de sal para disparar a los que atentarán contra el orden establecido por la toda poderosa RTC; nos pone delante de los ojos la miseria de aquellos barcaleadores o de aquellos lisiados que sólo servían ya como guardagujas del ferrocarril minero; nos muestra la Bacyrus que excavaron el canal de Panamá y que se reutilizaron en Riotinto hasta bien entrada las posguerra; nos obliga a fijarnos en el pozo Alicia, saboteado de la misma manera que el pozo de la novela “Germinal” de Emili Zola, ya que, según la leyenda, todavía hoy, al cabo de tantos años, siguen en combustión tras los muros que se construyeron para aislarlo del resto de las explotaciones…”

 

Gerardo Pérez Calero, 1995
ANTONIO ROMERO ALCAIDE (1924), ofrece la versión mesurada y sosegada del paisaje minero. Su escasa formación artística, como la de algunos de sus compañeros nervenses- los mas privilegiados- la recibe junto al maestro Fontenla en la Escuela de Bellas Artes Local. Aquí, como también en la de Santa Cruz de Tenerife a la que asistió por coincidir allí su servicio militar, aprendiendo algo de dibujo. La Naturaleza puso el resto con respecto al color.
Su condición de trabajador de la Compañía Minera de Riotinto le familiariza con el ambiente minero hasta el punto de identificarse con él, siendo bien elocuente al respecto su denominación de <>. En efecto, Alcaide desarrolla una espléndida iconografía minera que constituye un riquísimo documento pictórico en el que se muestra el trabajo duro y noble de tan penosa actividad. El paisaje minero en el que parece palparse el polvo aéreo procedente de las entrañas de la tierra, la maquinaria oscurecida por la tinez del mineral y seres humanos afanados sin desmayo se dan cita para crear espléndidas escenas vivas y palpitantes cargadas de humanidad sincera y profunda que lejos de estereotipos constituyen auténticas y espontáneas motivaciones vistas  a través del alma sensible pero auténticas del artista en la que emplea una compleja técnica que él mismo prepara con esmero: tempera con cera, pastel con aguada y témpera con pastel. Todo ello con la finalidad de <>.Alcaide une a su condición de buen pintor su innata modestia –cualidades muy comunes en los artistas nervenses- lo que le ha alejado del ruidoso mundo social de las exposiciones, críticas y publicidad, haciendo de su casa de Nerva el inmaculado y pacífico santuario de su propia obra, digna de figurar entre las primeras no sólo de la escuela artística nervense, sino de fuera de ella…

 

Antonio Perejil Delay, 1997
ANTONIO ROMERO ALCAIDE
El que mejor ha pintado la belleza incomparable de las Minas de Riotinto, con sus cárdenos paisajes y sus trenes de vapor silbando por hondos valles, Antonio Romero Alcaide. En su colección existen muchos cuadro admirables, hechos de escenas campestres y colores fascinantes. Pero su eterna pasión consiste en reencontrarse con los mineros antiguos, las teleras humeantes, las estaciones dormidas, los desérticos lugares que huelen a flor de azufre, y las cortas infernales donde morían los hombres arrancando minerales.  Sin embargo, en mi opinión, lo más íntimo de Alcaide es un lienzo que refleja los sucesos lamentables de aquel cuatro de febrero tristemente memorable, que causo tanta amargura y produjo ríos de sangre…

 

Jesús Velasco Nevado, 2000
…También de la Cuenca Minera nos llega el mensaje dual de Antonio Romero Alcaide (1924). Por una parte, su inquebrantable medida de la percepción paisajística, tomada in situ de los campos, los rincones, de las sensaciones y los rumores que con color abrigan los límites de su yerma tierra cobriza, y, por otra parte, juicio critico e histórico y refrendo a una pintura que cargada de naftalina nos devuelve un tan buen hacer pictórico que abrazamos en imágenes de recuerdo la posesión sintética de Arpa en Colorado o analítica de José Mª Velasco en Orizaba o Chimalpa. Este esplendido Alcaide es el que nos visita, imagen de dolor de lo que fue una narración estética y ética.

 

Enrique Montenegro Pinzón, 2003
De formación autodidáctica, en la década de los sesenta, su obra por preciosista, inundó las colecciones serranas y de las capitales onubense y sevillana. Pintura de subidos tonos ocres, azules y violetas, que captaba en todo su esplendor el ambiente minero de tierras rojas, malacates y trenes de vía estrecha con vagonetas, mineros de carburos y picadores de contramina. El paisaje serrano de verdes castaños, arroyos y caseríos, constituye otra temática preferida en la que se une el bodegón serrano de frutas y cachorros típicos de la zona. Aunque dependió siempre de la Cía. Mera de Riotinto, su largo e interesante historial, la gran cantidad de telas que abundan en las colecciones particulares, nos permiten considerarlo como un pintor cuya importancia queda inscrita en la historia de plástica onubense.

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