La Semana Santa de Nerva deja para el recuerdo un Viernes Santo histórico

Un Viernes Santo sin precedentes en Nerva en cuanto a climatología abrió la puerta a una de las estaciones de penitencia más emotivas que se recuerdan en nuestro municipio. La buena temperatura y sol radiante que ha acompañado a las fechas de pasión en Andalucía hizo posible que no hubiera que mirar al cielo más que para ver a las distintas Imágenes que eran llevadas hasta lo más alto por los poderosos brazos de los costaleros.

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Según informa Francisco Javier Campos para Onda Minera RTV Nerva, además, los aniversarios que se conmemoraban en la Semana Santa de la localidad minera fueron un apartado más para que ésta fuera una estación de penitencia distinta, con momentos que quedarán para los anales de la historia, como los 25 años que cumplía el paso de Palio, que estrenaba alguna nueva infraestructura y donde la Virgen del Mayor Dolor lució más esplendorosa que nunca. Hay que destacar también los 25 años de Miguel Ángel Vázquez como capataz de nuestra Semana Santa, siempre guiando los pasos de Jesús del Gran Poder y demostrando su amor por Nerva y esta manifestación de pasión y respeto que cada año emociona los corazones de los nervenses.

Por el aniversario del Palio, ¨La Dolorosa¨ fue la primera en salir por la puerta de la parroquia local, un maravilloso gesto que daba protagonismo a un paso que como siempre sacó los más bellos sentimientos de la gente de un municipio cuyos corazones latían a compás del movimiento de los varales. Tras una ¨levantᨠdirigida por José Luis Palanco, uno de los hombres que trabajaron en los principios de la Semana Santa en Nerva, la salida fantástica de los costaleros de la Virgen hizo que la Señora diera un giro en las inmediaciones del templo para aguardar la salida de su hijo y recibirle de frente. El sonido de una saeta interpretada desde un balcón, era la banda sonora del comienzo de una tarde noche mágica aderezada con maravillosa cadencia de varales y respiración a pleno pulmón.

Minutos después, el paso del Cristo del Gran Poder empezaba a desplazarse como flotando en el interior del templo para estar presente una vez más en una noche de Viernes Santo que ya era especial. El Cristo cruzó la puerta de la parroquia con la épica de siempre, haciendo posible lo que parece casi una quimera. El silencio de ese instante queda roto de manera violenta por el sonido de los aplausos y vítores que reconocen un esfuerzo único, mientras vuelve a sonar la saeta en honor a un Jesús del Gran Poder preparado para morir por todos y que mira de frente a quien le dio la vida. Millones de flases se concentraron en unos metros queriendo inmortalizar la conversación callada de Madre e Hijo, un momento irrepetible.

Los nazarenos marcando el camino y dejando el olor a incienso en el ambiente, las cornetas y tambores bramando dramatismo y sensibilidad al mismo tiempo y las miradas sobrecogidas de creyentes e incrédulos, acompañaban los movimientos de los pasos de Jesús y su Madre por las principales calles de la localidad minera.

Majestuosa fue la llegada a las puertas del Ayuntamiento, momento en el que las Imágenes titulares son recibidas por la Corporación Municipal. Cristo y Virgen se mueven a izquierda y derecha del eje que señala la torre del consistorio, cuyo reloj marca la hora en la que Jesús viene a morir por los hombres. ¨Levantás¨, Revirás¨, ¨Chicotás¨ y cimbrear de varales, van sucediéndose de manera natural, sin guion previo en una noche nervense que deja rastro de vela derretida. Los hombres de las trabajaderas van cambiando turnos y mitigan el esfuerzo con agua que aun no siendo bendita, bendice los corazones nobles que se dejan el alma.

Tras varias horas y después de un recorrido en el que siempre fueron bien acompañados, llegaba el momento de echar el resto, de darlo todo y que las figuras veneradas se fueran haciendo pequeñas ante la mirada de quienes lloraban su despedida. Ya en el templo y una vez arriados los pasos, el abrazo entre costaleros mezclaba sudores que son evidencia de esfuerzo y fatigas que se dan por buenas por haber conseguido lo más grande. El llanto es fiel reflejo de que no sólo se llora por penas, sino también de satisfacción. El esfuerzo de todos, el trabajo incansable de todo un año, los muchos desvelos tomados por quienes rigen los designios de la hermandad, han servido una vez más para que la magia se instale en Nerva y para que el sentimiento y las emociones embarguen incluso al más duro de creer, ¡a mí! (Fdo.: Francisco Javier Campos).

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