Malatesta vuelve al museo Vázquez Díaz de Nerva con nuevas propuestas Tact-Art

El hinojaleño, Simón Peña, popularmente conocido como Malatesta, famoso artista invidente que destaca por la técnica del Tac-Art, braille con el que leer y sentir el arte pictórico, expone nuevamente en el museo Vázquez Díaz de Nerva, tras el éxito cosechado con su anterior muestra dedicada a Miguel Hernández bajo el título San Miguel y otros apóstoles, presentada a final del año pasado.

Malatesta junto al concejal de Cultura y  el director

Malatesta junto al concejal de Cultura y el director

Según informa Juan A. Hipólito, director de Onda Minera RTV Nerva y corresponsal de Huelva Información, en esta ocasión, Malatesta regresa al Centro de Arte Moderno y Contemporáneo de la localidad minera con otra propuesta de tintes republicanos. Se trata de El Color de la Memoria que, pretende poner en valor el legado cultural de la II República y destaca la importancia que tuvieron la cultura y el arte aquella época.

La muestra forma parte de la trilogía que el artista del arte-tacto empezó con, Encuentro con Juan Ramón Jiménez y concluye con el trabajo dedicado al poeta alicantino de Orihuela.

La exposición de Malatesta en Nerva

La exposición de Malatesta en Nerva

Para el comisario de la exposición, Miguel Moreno, con esta muestra, como desde hace ya algunos años, Malatesta vuelve a apostar fuerte a favor de un arte para todos. “A través de su expresión artística manifiesta y defiende la idea de que la cultura en general y las artes plásticas en particular, deben desarrollarse mediante proyectos que tengan en cuenta el concepto de inclusión”.

La exposición que ahora presenta el artista en Nerva se muestra en su estado más puro, según destaca Moreno, respecto a su compromiso en defensa de la percepción táctil de la obra pictórica. “Para ello utiliza la técnica mixta del collage, trabaja con varios tipos de cartulinas, diferentes en grosor y texturas, permitiendo con ello, resaltar formas en relieve que informan a los dedos que las recorren sobre los contenidos perceptivos de las singulares obras propuestas”, aclara.

Los colores morado, rojo y amarillo, trabajados individualmente en cuadros de 45 x 33 cm. forman un gran mural, distribuidos aleatoriamente de forma dispersa, con 120 imágenes en las que Malatesta se expresa con tonalidades que se mezclan y fluyen en diálogos de luz y colorido intenso.

“En cuanto al contenido táctil de la obra”, aclara el comisario de la exposición, “ puede afirmarse que, sus formas caprichosas y a veces cósmicas, recuerdan y sugieren los movimientos y juegos espontáneos de la naturaleza en su máximo esplendor; su expresión es todo fuerza e impulso emocional”.

La exposición de Malatesta viene a coincidir en el tiempo con otra de fotografías, recientemente inaugurada, bajo el título de El Golpe, 78 años, 1936 – 2014. Ambas propuestas expositivas se desarrollan en el marco de las Jornadas de Memoria Histórica de la Cuenca Minera del rio Tinto, Presente y Futuro del movimiento Memorialista, que vienen desarrollándose en la localidad minera desde el pasado 9 de abril.

Una de las obras de Malatesta

Una de las obras de Malatesta

Malatesta, el arte de los cinco sentidos

Simeón Peña Castilla, “Malatesta” nace en Hinojales (Huelva), y desde muy temprano expresa sus sentimientos artísticos. En 1969 se traslada a Francia, volviendo en 1970 a Barcelona y es aquí donde traba amistad con jóvenes pintores catalanes y donde recibirá influencias grandes y transcendentales.
En 1978 vuelve a su pueblo natal donde su obra denotará vivencias anteriores y adquirirá la madurez que desemboca en sus propuestas sobre el Tact-Art, uno de los modos de expresión plástica más innovadores de los últimos años, no sólo en la formas externas o los materiales empleados, sino en el reto que el artista plantea a través de ellas.

A partir de 1980, comienza su etapa de madurez y de rompimiento que culminará con el nacimiento de TACT-ART. Bajo este signo, Malatesta empezará a ver culminadas sus obsesiones. Mientras, viaja a Marruecos (con evidentes influencias posteriores) y a Grecia, casi una visita obligada.

Desde que en 1992 aparece el Primer Manifiesto de Tact-Art, Malatesta encuentra la vía de salida a sus ancestrales inquietudes. Sus preocupaciones pasan de manifestarse de un plano terrenal a uno universal, creando todo un lenguaje en el que los conceptos ancestrales conforman el cuerpo de las obras. La igualdad humana la confirma Malatesta en su nuevo Universo creado, en ese orbe en el que el ser humano se convierte en eje motriz y todas las barreras se difuminan.

El Tact-Art, el arte en oscuridad, permite que en cada obra, el visitante perciba aquello que guarda dentro, secretos, códices que permitirán entender la infinitud de la desnudez de los espacios negros. Cada visitante traducirá cada obra, cada cuadro, cada relieve, cada superficie, cada textura según su intuición, sus sentimientos, sus experiencias.

En 1996 empezó a trabajar la trilogía compuesta por: Encuentro con Juan Ramón Jiménez “la eternidad y la belleza” (1997); El Color de la Memoria “homenaje a la cultura de la república” (2004) y San Miguel Hernández y otros apóstoles “la poesía y los sentidos” (2006).

 

 

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